Muchas clínicas tienen visibilidad, pero no un sistema de captación.
- La web no explica con claridad servicios, confianza y contacto.
- Google no entiende bien qué tratamientos se ofrecen ni en qué zona.
- Las consultas llegan por varios canales y se pierden por falta de seguimiento.
- Instagram ayuda, pero no siempre convierte en citas o solicitudes reales.