La IA aporta poco cuando se aplica a un proceso indefinido
Muchas pequeñas empresas empiezan por elegir una herramienta y después buscan dónde usarla. El orden correcto es el contrario: localizar una tarea concreta, conocer sus datos, definir un resultado revisable y medir si ahorra tiempo o mejora calidad.
La IA generativa puede redactar, resumir o clasificar, pero también puede omitir contexto o producir información incorrecta. Por eso debe trabajar con límites, fuentes y revisión acordes al riesgo.